17 enero 2007

bodystockings

Esta interesante variante de las medias normalmente tiene textura de malla, aunque no siempre es así.

Estas de color rosa no están nada mal, como esta finísima malla negra. Una textura muy común es ésta, o esta otra muy parecida.

Incluso podemos encontrar una solución facilona que es estirar los pantys hasta cubrir más allá de las caderas...

16 enero 2007

sensaciones #007 canguro ocasional

Hoy Pasi descubrió que trabajaba ocasionalmente como canguro cuidando niños a domicilio. No parecía que la pagasen mal, a juzgar por los apuntes que encontró en un cajón. Llegó a esta conclusión tras recibir una llamada a las 12 de la mañana. Era una mujer que tenía una voz muy agradable, y que le pedía que si se podía ocupar de sus hijos esta noche. Hablaba como si ya se conociesen.

Pasi quedó con ella a las 10 en punto, y esa noche decidió ponerse unos leotardos grises y un jersey azul largo que hacía de minifalda. Se presentó en el piso, que estaba en una zona residencial bastante lujosa. Le abrió la puerta una mujer muy elegante que le saludó como si la conociese de hacía tiempo. Era muy guapa, llevaba un vestido negro y se fijó en que tenía unos pechos muy sensuales, casi transparentados bajo el vestido. Pasi se sorprendió a primera vista, pero en realidad le faltaba una chaqueta, que se puso después. Le dijo que llegaría tarde, que se pusiese cómoda y salió de casa con su marido.

Pasi no tuvo problemas con los niños, que se durmieron pronto, así que se dejó caer por la habitación de los padres, y con mucho tacto empezó a curiosear. Encontró el cajón de la ropa interior de la mujer, que tenía todo tipo de bragas, medias y sujetadores. Incluso algunos tangas un poco subidos de tono. Entonces entró al cuarto de baño anexo a la habitación y allí sobre la bañera vió unos pantys semitransparentes que seguramente se acababa de quitar ella. Entrelazado en los pantys había un tanga negro minúsculo, y Pasi no pudo evitar acercar a su cara esa prenda tan íntima. Eso la excitó tanto que sintió la necesidad de probarse la ropa de la mujer. Entonces se desnudó y se puso el tanga y los pantys.

En un cajón encontró unos pantys negros de rejilla, que se deslizó por encima de los pantys. La sensación de llevar la ropa de esa mujer la excitó hasta tal punto que no podía dejar de frotarse la entrepierna, mientras pensaba en la sorpresa que se podría llevar su dueña si la sorprendía así en su cuarto.

03 enero 2007

paseos de ciudad

En épocas de entretiempo como la Primavera o el Otoño, en las que se mezcla el frío con los días de sol intenso, las calles se llenan de chicas de cualquier edad que va de un lado a otro luciendo pantys.

Ese reflejo que se produce cuando el nylon recibe de lleno un rayo de sol es una de esas visiones fugaces que hacen agradable pasear por la ciudad.