28 febrero 2007
27 febrero 2007
sensaciones #10 un masaje
Vanessa acababa de llegar de un vuelo de Buenos Aires, y estaban las tres sentadas en el sofá, mientras les contaba el viaje.
[Vanessa] - "uff, hoy estoy cansadísima".
[Laura] - "¿quieres que te dé un masaje?".
[Vanessa] - "¿sabes dar masajes?, me vendría genial".
Pasi no se lo podía creer, eso podía ser muy morboso, un masaje... Entonces Laura se fué a buscar un poco de aceite y Vanessa se tumbó sobre el sofá. Como era muy lanzada, se quitó toda la ropa, quedando desnuda con total naturalidad.
[Laura] - "joder, tía. no hacía falta que te desnudases entera, mujer".
[Vanessa] - "yo pensé que los masajes se daban desnuda...".
[Laura] - "da igual, mejor así".
[Vanessa] - "a ver qué me haces, no me vaya a gustar...".
[Laura] - "si te lo hago yo te va a gustar seguro, boba...".
Pasi se estaba poniendo mala, viendo a sus dos compañeras de piso en aquella postura. Laura concentraba su masaje en la espalda de Vanessa, omitiendo sus caderas y su apetecible culito, que Pasi miraba de reojo completamente excitada. Para colmo Vanessa era un poco exagerada con los gemidos de gusto. La estaban poniendo a cien...
[Laura] - "Pasi, cariño, ahora te doy un masaje a tí también.".
[Vanessa] - "uff, hoy estoy cansadísima".
[Laura] - "¿quieres que te dé un masaje?".
[Vanessa] - "¿sabes dar masajes?, me vendría genial".
Pasi no se lo podía creer, eso podía ser muy morboso, un masaje... Entonces Laura se fué a buscar un poco de aceite y Vanessa se tumbó sobre el sofá. Como era muy lanzada, se quitó toda la ropa, quedando desnuda con total naturalidad.
[Laura] - "joder, tía. no hacía falta que te desnudases entera, mujer".
[Vanessa] - "yo pensé que los masajes se daban desnuda...".
[Laura] - "da igual, mejor así".
[Vanessa] - "a ver qué me haces, no me vaya a gustar...".
[Laura] - "si te lo hago yo te va a gustar seguro, boba...".
Pasi se estaba poniendo mala, viendo a sus dos compañeras de piso en aquella postura. Laura concentraba su masaje en la espalda de Vanessa, omitiendo sus caderas y su apetecible culito, que Pasi miraba de reojo completamente excitada. Para colmo Vanessa era un poco exagerada con los gemidos de gusto. La estaban poniendo a cien...
[Laura] - "Pasi, cariño, ahora te doy un masaje a tí también.".
23 febrero 2007
azafatas #2
Una de las cosas positivas que compensan el incordio que supone volar, es que te atienden durante todo el viaje unas señoritas muy amables que van (normalmente) muy bien vestidas: las azafatas. Incluso de las que pertenecen a compañías singulares que prescinden de la clásica minifalda y medias beiges, hay que reconocer su gran elegancia y belleza.El uniforme les da un toque interesante y las hace más guapas, a pesar de que no dejan de ser mujeres normales que tienen una vida muy similar a otras chicas.
Pero es quizás esa imagen exagerada que tenemos de ellas lo que las hace más atractivas, y ya te fijas en ellas desde el mismo momento en que te hacen la demo de seguridad, y como no puedes moverte demasiado, sigues sus movimientos mientras ordenan los maleteros, y hasta disfrutas con un leve roce involuntario de sus caderas.
En fin, que la mayoría de las azafatas son guapas, son sexys y agradables.
19 febrero 2007
sensaciones #009 de azafata
Vanessa le propuso un trabajo a Pasi. Como ella era azafata, de vez en cuando le ofrecían trabajar en congresos, y eventos por el estilo. Esta vez necesitaban chicas para un stand, en una feria que se celebraba el fin de semana. Pagaban bien y podían ir juntas, lo que a Pasi le pareció perfecto, pero disimuló u poco y se hizo la dura antes de aceptar. Antes de convertirse en una mujer de forma súbita, siempre le había parecido que las ferias eran el lugar perfecto para ver tías buenas, y ahora ella iba a ser una de ellas. Era perfecto.
Cuando llegó con Vanessa, ésta saludó a muchas de las chicas, que ya estaban vestidas. Pasi saludó tímidamente, algunas eran muy guapas, y las miraba con disimulo. Se vistieron entre cuatro paredes de un stand, junto a otras compañeras, con total naturalidad. Eran todas chicas, pero Pasi tenía mentalidad de hombre, no pudo perder de vista a una muy guapa que, a pesar de su apariencia ingenua, no se puso absolutamente nada debajo de su uniforme excepto un minúsculo tanga de hilo dental. Esto la puso a cien.
A su alrededor había todo tipo de bellezas. Pasi se fijaba sobre todo en las que llevaban medias o ajustados culottes, todas estaban buenísimas, también ella.
Estaba claro que la idea era insinuar todo lo posible, y las chicas no se cortaban en enseñar hasta las braguitas sin preocuparse de ello lo más mínimo. Incluso otras se montaban numeritos de lesbianas, con jueguecitos eróticos que parecían incluso gustarles demasiado.
Pasi trataba de disimular, pero sus propias compañeras la ponían a cien, no podía evitar que su mirada se cebase en alguna que otra muñeca que estaba buenísima. En algún momento notó que la pillaban con tanta miradita, y trató de ser más discreta cuando oyó a tres chicas susurrar: "¿A esta tía le va el rollo bollo o qué?".
En el stand donde estaba con Vanessa se organizó una especie de espectáculo, en el que algunas sacaban chicos del público. Ella tuvo mejor suerte, porque como Vanessa estaba un poco cansada, se le sentó encima de las piernas, y aprovechó durante un rato para acariciarla disimuladamente las piernas, cubiertas por unas medias de malla negras. Pasi no quería volver a su condición de hombre, al menos todavía. Estaba muy a gusto en ese papel de chica.
Cuando llegó con Vanessa, ésta saludó a muchas de las chicas, que ya estaban vestidas. Pasi saludó tímidamente, algunas eran muy guapas, y las miraba con disimulo. Se vistieron entre cuatro paredes de un stand, junto a otras compañeras, con total naturalidad. Eran todas chicas, pero Pasi tenía mentalidad de hombre, no pudo perder de vista a una muy guapa que, a pesar de su apariencia ingenua, no se puso absolutamente nada debajo de su uniforme excepto un minúsculo tanga de hilo dental. Esto la puso a cien.
A su alrededor había todo tipo de bellezas. Pasi se fijaba sobre todo en las que llevaban medias o ajustados culottes, todas estaban buenísimas, también ella.
Estaba claro que la idea era insinuar todo lo posible, y las chicas no se cortaban en enseñar hasta las braguitas sin preocuparse de ello lo más mínimo. Incluso otras se montaban numeritos de lesbianas, con jueguecitos eróticos que parecían incluso gustarles demasiado.
Pasi trataba de disimular, pero sus propias compañeras la ponían a cien, no podía evitar que su mirada se cebase en alguna que otra muñeca que estaba buenísima. En algún momento notó que la pillaban con tanta miradita, y trató de ser más discreta cuando oyó a tres chicas susurrar: "¿A esta tía le va el rollo bollo o qué?".
En el stand donde estaba con Vanessa se organizó una especie de espectáculo, en el que algunas sacaban chicos del público. Ella tuvo mejor suerte, porque como Vanessa estaba un poco cansada, se le sentó encima de las piernas, y aprovechó durante un rato para acariciarla disimuladamente las piernas, cubiertas por unas medias de malla negras. Pasi no quería volver a su condición de hombre, al menos todavía. Estaba muy a gusto en ese papel de chica.
14 febrero 2007
rojo pasión
El color rojo siempre ha sido asociado a la pasión y el erotismo, y en el caso de las medias rojas, no podía ser menos. Unos pantys rojos pueden ser muy sexys, tanto lisos como con algún dibujo o incluso estampados.La malla roja resulta incluso más provocadora, ya sea clásica o más moderna.
Si el posado de la chica es más provocador, la cosa puede pasar de una foto inocente a una foto más subida de tono, resultando el color rojo tan perfecto para una instantánea publicitaria como para una sesión erótica de alta temperatura.
sensaciones #008 la vecina
Pasi estaba libre esa tarde, y a pesar de que le gustaría estar paseando por la calle, se le había acumulado la colada y debía tender ropa. Salió al balcón y se dispuso a llenar el tendedero, cuando de repente miró hacia abajo y vió que su vecina estaba haciendo lo mismo. Era una mujer de unos treinta y seis años, morena con mechas rubias, y alguna vez se habia fijado en que era bastante guapa, pero sobre todo en que solía llevar generosos escotes, y se pintaba los labios a diario. Sus medias siempre eran negras, algunas veces beiges.
La vecina no había reparado en su presencia, así que aprovechó para mirarla durante un rato las tetas, que desde arriba eran una auténtica delicia. Cuando llenó todo el tendedero de ropa, entre la que había braguitas de encaje, medias y leggins de varios tipos, se metió a casa. Entonces a Pasi se le ocurrió que quería verla de cerca, al menos sentirse tan cerca de ella como alguna vez lo había estado en el estrecho ascensor. Así que cogió un diminuto tanga negro y lo tiró justo en el centro del tendedero, para dificultar su recogida y hacer tiempo.
Bajó y llamó a la puerta. Mientras la vecina salía, cayó en la cuenta de que llevaba una minifalda blanca medio bajada, que dejaba ver su tanga negro por la cintura. Su camiseta transparentaba perfectamente sus pechos, sin sujetador. La mujer, que se llamaba Merche, salió a la puerta y la saludó muy simpática. Llevaba una falda vaquera y un jersey con gran escote, además de unas medias negras de dibujos, estaba bastante buena. Le contó el problema y ella la pidió que pasase, mientras la miraba de arriba abajo. La siguió por el pasillo sin perder detalle de esas piernas y ese culito tan bien conservados. Pasi se puso detrás de ella y cuando se estiró para intentar alcanzar el tanga, pudo distinguir el borde de los pantys negros transparentando unas braguitas de encaje debajo. Con la excusa de ayudarla a no irse hacia adelante, la cogió de la cintura, llegando a sentir el tacto del borde de los pantys en las palmas de sus manos.
Cuando alcanzó el tanga, estuvo un rato jugueteando con él involuntariamente mientras le comentaba cosas como que ella nunca se pondría eso, que era más para su hija, y que era tan pequeño que no tardaría en secarse, ...¿no?. Pasi se había quedado absorta imaginando a esa mujer con un tanga de hilo, y tuvo que volver en sí mientras las dos volvían hacia la puerta. Se despidieron y Pasi subió a casa a calmarse un poco, estaba muy sofocada.
La vecina no había reparado en su presencia, así que aprovechó para mirarla durante un rato las tetas, que desde arriba eran una auténtica delicia. Cuando llenó todo el tendedero de ropa, entre la que había braguitas de encaje, medias y leggins de varios tipos, se metió a casa. Entonces a Pasi se le ocurrió que quería verla de cerca, al menos sentirse tan cerca de ella como alguna vez lo había estado en el estrecho ascensor. Así que cogió un diminuto tanga negro y lo tiró justo en el centro del tendedero, para dificultar su recogida y hacer tiempo.
Bajó y llamó a la puerta. Mientras la vecina salía, cayó en la cuenta de que llevaba una minifalda blanca medio bajada, que dejaba ver su tanga negro por la cintura. Su camiseta transparentaba perfectamente sus pechos, sin sujetador. La mujer, que se llamaba Merche, salió a la puerta y la saludó muy simpática. Llevaba una falda vaquera y un jersey con gran escote, además de unas medias negras de dibujos, estaba bastante buena. Le contó el problema y ella la pidió que pasase, mientras la miraba de arriba abajo. La siguió por el pasillo sin perder detalle de esas piernas y ese culito tan bien conservados. Pasi se puso detrás de ella y cuando se estiró para intentar alcanzar el tanga, pudo distinguir el borde de los pantys negros transparentando unas braguitas de encaje debajo. Con la excusa de ayudarla a no irse hacia adelante, la cogió de la cintura, llegando a sentir el tacto del borde de los pantys en las palmas de sus manos.
Cuando alcanzó el tanga, estuvo un rato jugueteando con él involuntariamente mientras le comentaba cosas como que ella nunca se pondría eso, que era más para su hija, y que era tan pequeño que no tardaría en secarse, ...¿no?. Pasi se había quedado absorta imaginando a esa mujer con un tanga de hilo, y tuvo que volver en sí mientras las dos volvían hacia la puerta. Se despidieron y Pasi subió a casa a calmarse un poco, estaba muy sofocada.
08 febrero 2007
06 febrero 2007
lycra vs nylon
No es discutible que el nylon es agradable, como lo demuestra Elise, y es un tejido con un brillo especial. El problema que tiene, en mi opinión (por buscarle uno), es que hace arrugas, en algunos casos un poco feas.Por el contrario, creo que la lycra tiene como principal ventaja su adaptabilidad. Al igual que el látex, la lycra marca perfectamente a cada curva, resaltando la figura femenina de una forma excepcional.
La lycra me parece más sexy y agradable, en cualquier color, y sobre todo, no tiene nada que envidiar al nylon en cuanto a la sensualidad de los reflejos que hace con la luz.
En todo caso, todo depende de la clase con que se vistan las medias, y así podemos encontrar que unos pantys de algodón gris, si no tienen arrugas, pueden ser de lo más atractivo.
04 febrero 2007
secretarias del 1,2,3
Lejos queda ya este programa mítico de TVE, y los más nostálgicos recordarán a sus secretarias, ataviadas con todo tipo de trajes, pero siempre enseñando sus piernas hasta las caderas, enfundadas en medias de malla.Lamentablemente no quedan muchas imágenes de calidad, pero sí el recuerdo de esas piernas cubiertas por tan sugerentes pantys:

















































